Por Bruce Longstreth

La música puede ser de gran influencia positiva en el hogar, pero …

Estoy casi seguro que el padre de la música moderna fue Jubal, hijo de Lamec, uno de los descendientes de Caín. Al menos la Biblia lo llama «el padre de todos los que tocan arpa y flauta» (Gn. 4:21). Me imagino que se hizo famoso con la canción que su padre escribió, titula­da «Setenta veces más rudo que Caín».

La canción, dedicada a las dos esposas de Lamec, alaba la bigamia, el asesinato y la crueldad. La frase principal del coro dice: «Si creen que Dios fue duro con Caín, Lamec será diez veces más con quien lo traicione». La can­ción tipifica el desprecio total que este descendiente de Caín tenía hacia las leyes y el pacto de Dios, y el espíritu es el mismo que se encuentra en la música de hoy.

El extraño parecido entre las canciones de los descen­dientes de Caín y la música moderna me alarma como pa­dre. Note los títulos de tres de las canciones más popula­res de ahora: «El amor es un campo de batalla» (si no lo cree compárelo con la tasa de divorcios), «Unión de la Serpiente» (todavía anda suel­ta, aunque con dolor de cabeza), y «La iglesia de la mente envenenada» (no es realmente una denominación nueva).

Cuando escucho algunas de estas canciones y analizo su letra, me da la impresión que alguien está poniéndole música a la confusión y a la miseria del mundo.

Hace unos años, alguien escribió una canción popular que decía: «Yo escribo las canciones que todo el mundo canta». Y pregunto: ¿quién será este hombre que escribe «las canciones que todo el mundo canta»? Cuanto más lo pienso, más me inquieta el sentimiento de Jubal, descen­diente de Caín que está todavía vivito y coleando, poniéndole música a la miseria y vendién­dosela a todo el mundo para que la cante.

Nosotros sabemos que el Apóstol Pablo dijo: «Sed lle­nos del Espíritu y cantad … » Pero el que canta unas estrofas de la «Unión de la serpiente» será lleno del espíritu, pero no del que habla Pablo. Soy padre y me interesa lo que mis hijos cantan. No estoy empe­zando una cruzada para rom­per todos los discos populares, pero me importa mucho la cla­se de influencia que entra en mi hogar a través de la música.

El lado positivo es que la música siempre ha acompaña­do la obra de Dios y nuestros hogares necesitan llenarse de notas que animen a caminar en una vida redimida. Si habla de los frutos del Espíritu y los transmite, amor, alegría, paz, paciencia, humildad, dominio propio, fe, los compro y los toco para que mi familia sea animada.

Reconociendo entonces que la música puede y debe jugar un papel muy importan­te en su hogar, ¿qué debe hacer Usted como padre? Perso­nalmente yo he hecho lo siguiente en mi hogar:

  1. Comenzar el día con música. Comienzo el día can­tando y tocando la música que exalta el fruto del Espíritu y una vida victoriosa en Cristo.
  2. Separar tiempo para can­tar. Nosotros cantamos en el auto cuando llevamos a los ni­ños a la escuela y alrededor de la mesa antes de comer.
  3. Poner atención a la letra.

Yo trato de ser cuidadoso con la letra de los cantos y las co­mento con mis hijos.

  1. Desarrollar habilidades musicales. Animamos a nues­tros hijos para que se involu­cren en programas musicales de canto o para tocar algún instrumento musical.
  2. Comprar buena música.

Pongo en el presupuesto fami­liar, cierta cantidad de dinero para comprar buena música que disfrute la familia.

No dejemos que los descen­dientes de Caín se metan a nuestros hogares con su músi­ca. Participemos y disfrutemos de los cantos que proclaman el reino de Dios.

Bruce Longstreth es pastor y colabora­dor de Vino Nuevo.