Por Hugo M. Zelaya

Primera parte 

Lectura Bíblica 1Reyes 17:1 a 2Reyes 13:21

INTRODUCCIÓN

Como muchos, debo gran parte de mi formación ministerial a la enseñanza directa o indirecta de maestros de la Biblia. Además, desde l975 a la fecha, he tenido el privilegio de traducir y publicar la revista Vino Nuevo (New Wine) y Conquista Cristiana (Christian Conquest). También he aprendido mucho de la lectura de libros de hombres de este y de siglos pasados como John Wright Follette, Watchman Nee y su mentor Theodore Austin Sparks y muchos otros. A través de los años Dios ha venido bajando el conocimiento que ha estado en la mente y escribiéndolo en el corazón. No reclamo que todos los pensamientos que sigan vengan por revelación personal o de otros y es posible que unos sean nada más que apreciaciones propias.

            Con todo eso y debido a lo que se hace pasar hoy como “bíblico,” es bueno que usted sea como los cristianos de Berea que oyeron a Pablo y a Silas y “…recibieron la palabra ávidamente, escudriñando cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

El liderazgo de Dios

El liderazgo de Dios para su pueblo, particularmente en el Antiguo Testamento recae en tres funciones, la de Rey, de Profeta y del Sacerdote y, para efecto de su representación del Hijo de Dios, del Sumo Sacerdote. Los hombres que Dios escogió para este liderazgo fueron sombras, tipos o figuras que representaron con sus limitaciones al Hijo de Dios. Cuando el Hijo vino encarnado en la persona de Jesucristo, él cumplió a cabalidad todo lo que estos tipos y figuras significaban, y recobró todo lo que se había perdido en Adán. Él es Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16). Él es el profeta anunciado por Moisés (Hechos 7:37-38) y es nuestro Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades (Hebreos 4:14-16).

            Ellos sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le había advertido a Moisés cuando estaba por construir el tabernáculo, diciendo: Mira, harás todas las cosas conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte (Dentro de este contexto, el modelo al que se refiere es el Señor Jesucristo y no una maqueta como muchos hemos interpretado). Pero ahora Jesús ha alcanzado un ministerio sacerdotal tanto más excelente por cuanto él es mediador de un pacto superior, que ha sido establecido sobre promesas superiores (Hebreos 5:1-6).

            Debemos observar también que no todos los reyes, profetas y sacerdotes fueron hombres escogidos por Dios. Sus cargos eran de Dios, pero ellos no. Jeremías 5:31 dice acerca de esto que “Los profetas profetizan con mentira, y los sacerdotes dirigen por su propia cuenta.» Y fueron contados los reyes que “hicieron lo bueno ante los ojos de Dios.” Dios dice nuevamente por boca de Jeremías a los reyes de Judá y habitantes de Jerusalén que traería un gran mal sobre ellos “Porque me han abandonado, han hecho de este lugar algo extraño” (Jeremías 19:3-4).

            Los reyes, profetas y sacerdotes que sí fueron llamados y ungidos por Dios eran hombres imperfectos y, tanto individual como colectivamente, no lograron “alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:23). Hay, sin embargo tres hombres que llegaron quizá más cerca que los otros:

  • El rey David fue un “hombre conforme a mi corazón, quien hará toda mi voluntad” (Hechos 13.22). Jesús es llamado “Hijo de David» (Mateo 21:9)
  • El sacerdote Melquisedec “Sin padre ni madre ni genealogía, no tiene principio de días ni fin de vida; se asemeja al Hijo de Dios: en que permanece sacerdote para siempre.” (Génesis. 14:18-19 – Hebreos 7.13).
  • El profeta Moisés a quien Dios dijo: Les levantaré un profeta como tú, de entre sus hermanos. Yo pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande. Y al hombre que no escuche mis palabras que él hablará en mi nombre, yo le pediré cuentas” (Deuteronomio 18:8-19).

 Además de Moisés, Elías se destaca como uno de los profetas más grandes de todos los tiempos. Su regreso sigue siendo esperado por los israelitas según la promesa de Malaquías 4:5 que dice: “He aquí yo envío al profeta Elías antes de que venga el día del SEÑOR.”

Elías y Eliseo

Estos profetas se mencionan juntos porque Dios manda a Elías que lo entrene para que lo sustituya como profeta de Israel y Elías se convierte en el mentor de Eliseo; circunstancia que entrelaza sus historias y hace que pasen juntos un buen tiempo de sus vidas; algunos dicen que por un espacio de 10 años. Sin embargo, hay suficientes diferencias entre ellos como para distinguir sus figuras, no sólo en la manera de vestir y en el aspecto físico; 2Reyes 1:8 dice que Elías era un hombre velludo, mientras que Eliseo era calvo (2Reyes 2:23), sino en sus personalidades y ministerios que definen sus figuras como dice Sparks1.

            Elías entra en la historia intempestivamente, con gran fuerza y determinación y sin ninguna introducción. Profetiza una sequía que duró 3 años y medio (1Reyes 17:1). Confronta a Israel para que se decidan entre Jehová Dios y Baal; reta a los 450 profetas de Baal y 400 de Asera para que contiendan con él en hacer descender fuego del cielo; los derrota cuando ellos no logran respuesta de sus dioses y Jehová le responde con un fuego voraz. Elías termina matándolos, estoy seguro que con la intervención de Dios (1Reyes 18). Este es el temple y las acciones de un hombre intenso, vehemente y apasionado. Él mismo se describe como teniendo “un vivo celo por el SEÑOR Dios de los ejércitos” (1 Reyes 19:8 y14).

            La introducción de Eliseo no es tan dramática. Su historia comienza cuando él está arando con doce yuntas de bueyes, él con una yunta y once de sus siervos con las otras once, lo que hace probable que venía de una familia acaudalada. Cuando Elías echó el manto sobre él y Eliseo no deja todo tirado para seguirlo, sino que va a despedirse primero de sus padres, parece indicar que era de un ánimo más sereno y estructurado. Menciono estas y las diferencias que siguen entre los dos profetas, para dar evidencias de lo que dice Sparks, que el ministerio de Elías es figura de Jesús y el de Eliseo de la Iglesia. 2

            El ministerio de Eliseo duró 25 años, el doble que el de Elías (13 años). Reyes menciona 14 milagros de Eliseo, el doble de los 7 de Elías. No porque recibiera la “doble porción del espíritu de Elías” (2Reyes 2:9), sino como evidencia de lo que dijo Jesús de su Iglesia en Juan 14:12: “De cierto, de cierto les digo que el que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que estas hará, porque yo voy al Padre.”

            Sin embargo, aun tomando en cuenta todos los aspectos mencionados, la figura de Elías es claramente más predominante que la de Eliseo. La sequía, el fuego que cayó del cielo, su confrontación al rey y al pueblo, la muerte a los profetas paganos, fueron confrontaciones y juicio contra la apostasía, la idolatría y el incumplimiento del propósito de Dios para su pueblo, semejante a lo que hizo Jesús en su día.

            La mayoría de los milagros de Eliseo fueron mayormente para llenar las necesidades de sus discípulos y de otras personas inmediatas: Sanó las aguas de Jericó (2:19-22); multiplicó el aceite de una viuda (4:1-7); neutralizó el veneno de un guiso en la olla de comida de los “hijos de los profetas (4:38-41); multiplicó una pequeña cantidad de pan de cebada y maíz y alimentó a 100 hombres (4:42-44). Sanó a Naamán el sirio de lepra (5:14). Hizo flotar la cabeza de un hacha que uno de los “hijos de los profetas” había pedido prestada (6:1-7). Muy acorde a la función de la Iglesia en el Nuevo Testamento.

            Eliseo se mantuvo bajo la sombra de Elías antes que fuera arrebatado, semejante a la Iglesia sujetada al Señor. Pasó sus primeros 10 años sirviendo a Elías y siendo entrenado por éste, como el Señor entrenó a sus discípulos y descargó su ministerio en la Iglesia. Eliseo era conocido como “…el que vertía agua en las manos de Elías” (2Reyes 3:11); los discípulos fueron reconocidos que habían estado con Jesús. Hechos 4.13 dice: Y viendo la valentía de Pedro y de Juan, y teniendo en cuenta que eran hombres sin letras e indoctos, se asombraban y reconocían que habían estado con Jesús.”

            Esto no quiere decir que Eliseo no tuviera una conexión real con el trono en el cielo. Es obvio que Dios no le cierra la puerta a ninguno de sus siervos. Dios mantuvo a Eliseo informado de todos los planes del rey de Siria contra Israel, tanto que éste sospechó que había un espía dentro de sus tropas. Uno de los oficiales le dijo: “Se trata de Eliseo, el profeta de Israel, que informa a su rey de todo cuanto hablas en tu intimidad” (2Reyes 6:12).

 El sirio va en busca de Eliseo y su criado ve la ciudad rodeada del ejército sirio y viene alarmado a contarlo a su señor. Este oró para que Dios abriera los ojos de su criado y “vio que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo” (v.17). Eliseo usó el poder de Dios para traer ceguera al ejército sirio y Dios los entregó en sus manos. También tomó el mando en el sitio de Samaria. En todo esto vemos también una figura de la Iglesia manifestando el poder del Señor.

            Eliseo no fue arrebatado al cielo como Elías, lo cierto es que murió de una enfermedad no revelada y lo sepultaron (2Reyes 13:14 y 20). Pero en este mismo capítulo en el versículo 21 hay un incidente que es el único semejante en toda la Biblia dice así: “Y aconteció que mientras algunos sepultaban a un hombre, he aquí que vieron una banda armada y arrojaron al muerto dentro del sepulcro de Eliseo. Y cuando el muerto cayó y tocó los restos de Eliseo, aquel revivió y se puso de pie.” Adam Clarke dice que “Dios eligió honrar a su siervo, convirtiendo incluso sus huesos en instrumento de otro milagro después de su muerte. Este es el primero, y creo que el único relato de un verdadero milagro realizado por los huesos de un hombre muerto.”3

            Tres lecciones de este incidente. Dios es quien hace los milagros. La muerte de sus siervos no afecta el propósito de Dios. La influencia de los siervos de Dios sigue viva después de que mueren.

            Jezabel amenazó a Elías con matarlo y él tuvo miedo, y se levantó y huyó para salvar su vida…se fue un día de camino por el desierto. Luego vino, se sentó debajo de un arbusto de retama.” El Señor mandó a un ángel para que le diera de comer y con la fuerza de ese alimento caminó cuarenta días y sus noches hasta Horeb. “Allí se metió en la cueva, donde pasó la noche” (1 Reyes 19:3-8).

            “Horeb, el monte de Dios”, llamado también Monte Sinaí, es donde Dios se la apareció a Moisés por primera vez (Éxodo 3:1); es donde Moisés golpeó la peña y salió agua para dar de beber a Israel en el desierto (Éxodo 17:6). Es también donde Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés. Algunos dicen que la cueva donde se metió Elías era la misma en que se introdujo Moisés para ver pasar la gloria de Dios (Éxodo 33:22).

            Algunos dicen que quizá hemos juzgado mal a Elías creyendo que se metió en la cueva para alimentar la lástima de sí mismo y que estaba allí para ver la manifestación de Dios. Sí la vio, pero me parece por la conversación entre Dios y él, que todavía refleja la razón de haber huido de Jezabel. Además que Dios no le ministra mientras esté en la cueva.

            Algunas lecciones hasta aquí

 Cuando Elías anuncia la sequía, hace bajar fuego del cielo, convence a Israel a salir de su indecisión y proclamar que El SEÑOR es Dios” (1Reyes 18:39); cuando corre delante del carro de Acab y llega antes que este porque “la mano de Jehovah estuvo sobre Elías” (1Reyes 18:46), vemos a un profeta bajo la unción de Dios. Cuando tiene miedo y huye es el mismo profeta en la carne. Es común que aun los hombres de Dios tengan altibajos en sus vidas pero eso no los provoca a que dejen el ministerio. Pero lo de Elías es un contraste demasiado grande como para que no nos demos cuenta lo que es ministrar bajo la unción y lo que es reaccionar por el “hombre viejo.”

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas son de Reina Valera Actualizada 2015.

Hugo M. Zelaya es el fundador de las Iglesias de Pacto en Costa Rica y hasta septiembre del 2017 fue el pastor general de la Iglesia de Pacto Nueva Esperanza en San José. Él y su esposa Alice viven en La Garita, Alajuela, Costa Rica.

Obras citadas

1, 2,  https://www.austin-sparks.net/english/books/004684.html

3, Power Bible CD/ Comentarios de Adam Clarke