Por Hugo M. Zelaya

Segunda parte

1Reyes 17:1 a 2Reyes 13:21

            Reiteramos que cuando Elías operaba bajo la unción del Espíritu, Dios lo usó poderosamente y esto valida la consideración de que el profeta sea figura de Jesús y revela el requisito en él de un compromiso total con el propósito de Dios de establecer su soberanía, en su pueblo y en su creación.

            También es bueno mencionar aquí lo que ya hemos dicho en otras ocasiones que la Biblia no esconde los errores de sus siervos. Recuerdo a mi pastor, Charles Simpson, decir que cuando somos usados por el Señor es cuando más vulnerables estamos a los ataques del enemigo., Realmente que hay muy pocos en las Escrituras de quienes no se menciona algo impropio de sus personas; recuerdo solo dos, José y Daniel. Todos hemos heredado de Adán una naturaleza caída que la Biblia llama “la carne” que lucha continuamente con nuestro espíritu para apartarnos de Dios y para que no hagamos su voluntad. Gálatas 5:17 lo dice de esta manera: “La carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente para que no hagan lo que quisieran.”. Cuando nos dejamos llevar por el Espíritu Santo hacemos las obras de Dios y cuando nos dejamos dominar por la naturaleza caída, hacemos lo que Adán hizo.

            El trato de Dios

 1Reyes 19 revela la forma en que Dios trata con su siervo deprimido. Elías se siente mal quizá porque después de haber sido poderosamente usado por Dios, no vio venir al enemigo y éste entró por donde menos lo esperaba. Hay dos fuerzas activas en momentos como este. El Espíritu Santo que produce convicción para que confesemos nuestro pecado, nos arrepintamos y recibamos perdón y restauración de Dios. La otra fuerza es el maligno que acusa para producir culpa, confusión, inutilidad, desvaloración y deseos de muerte. 1Reyes 19:4 dice que el hombre, Elías, “se sentó debajo de un arbusto de retama y ansiando morirse dijo: ¡Basta ya, oh SEÑOR! ¡Quítame la vida, porque yo no soy mejor que mis padres!” Santiago 5:17 aclara que “Elías era un hombre sujeto a pasiones igual que nosotros”.

            Pero Dios está cerca y viene no para encararlo con su debilidad de hombre que ya la sabía aún antes de llamarlo; vino a rescatarlo y el intercambio que se desarrolla entre los dos es la manera en que Dios prefiere hacerlo. Veamos el relato bíblico de la conversación entre el Señor y Elías. Todavía estamos en 1Reyes 19. Dios le pregunta que hacía metido en la cueva y él respondió:

            10 He sentido un vivo celo por el SEÑOR Dios de los Ejércitos, porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Yo sólo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

            11 Él le dijo: Sal y ponte de pie en el monte, delante del SEÑOR. Y he aquí que el SEÑOR pasaba. Un grande y poderoso viento destrozaba las montañas y rompía las peñas delante del SEÑOR, pero el SEÑOR no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el SEÑOR no estaba en el terremoto. 12 Después del terremoto hubo un fuego, pero el SEÑOR no estaba en el fuego. Después del fuego hubo un sonido apacible y delicado.

            13 Y sucedió que al oírlo Elías, cubrió su cara con su manto, y salió y estuvo de pie a la entrada de la cueva. Y he aquí, vino a él una voz y le preguntó: ¿Qué haces aquí, Elías? 14 Él respondió: He sentido un vivo celo por el SEÑOR Dios de los Ejércitos, porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Yo sólo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

            Estos versículos establecen un principio bíblico de cómo es el trato de Dios con todos sus siervos. Dios siempre viene a buscarnos cuando nos alejamos de él. No viene inicialmente para rompernos y destrozarnos como un poderoso viento. Ni para sacudirnos como un terremoto, ni para quemarnos con fuego. Estas fuerzas naturales son la manera que Dios usa para anunciar a los hombres su presencia. Son las mismas que usó en el monte Sinaí cuando dio la ley a Moisés (Éxodo 19). Y la frase en Reyes “pero el Señor no estaba” en ninguno de estos elementos confirma ese principio y que él prefiere mostrarnos su infinito amor hablándonos primero con ternura y con una voz apacible y delicada. Adam Clarke, del siglo XVIII, escribió lo siguiente de este pasaje en su comentario de toda la Biblia:

            Parece que el paso del Señor ocasionó el fuerte viento, el terremoto y el fuego; pero en ninguno de ellos estaba Dios para hacer un descubrimiento de sí mismo al profeta; sin embargo, éstos, de alguna manera, prepararon su camino y prepararon a Elías para escuchar la voz apacible y delicada. El aparato, que indica la presencia de la Divina Majestad, es casi el mismo que se utilizó para ministrar la ley a Moisés; y muchos han supuesto que Dios quiso que estas cosas se entendieran así: que Dios quiso mostrarse a la humanidad no en juicio, sino en misericordia…”4

            Otra observación

 Dios dice a Elías: Sal y ponte de pie en el monte, delante del SEÑOR (v.11). Dios no nos ministra en una cueva quejándonos contra él ni nos saca a la fuerza. Él nos invita a salir. Nosotros decidimos lo que haremos, si nos quedamos donde estamos o le obedecemos y salimos a recibir la ministración del Señor. No tenemos que sentirnos mejor o esperar a tener la fe y la fuerza para hacerlo. La obediencia no funciona de esa manera. Todo lo que Dios espera de nosotros es que nos levantemos con la intención de dar el paso en dirección suya y él corre para recibirnos y llevarnos adonde él pueda ministrarnos. Vea en Lucas 15:20 la reacción del padre cuando vio venir a su hijo perdido. La verdad es que Dios nunca está lejos. El Salmo 145:18 dice: Cercano está el SEÑOR a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de verdad…”

            No crea que hasta entonces Dios le tendía la mano. Elías había desafiado a Jezabel con la matanza de sus sacerdotes y esta no necesitaba más provocación para cumplir su amenaza y pronto. Tenía todos los recursos para hacerlo, pero Elías había actuado bajo la dirección de Dios y Él se identificó con su profeta. Jezabel no aprendió que “¡El SEÑOR es Dios! ¡El SEÑOR es Dios!” (1Reyes l8:39) y Dios la destruyó. David dice en el Salmo 37:7-9: “No te alteres con motivo de los que prosperan en su camino, por el hombre que hace maldades…. Porque los malhechores serán destruidos…”

            Vea el cambio en Elías cuando percibe que Dios ha estado con él todo el tiempo. Cuando Señor le pregunta qué hace allí él se vuelve a quejar, pero ya no le pide que lo mate y obedece la invitación de Dios, Y sucedió que al oírlo Elías, cubrió su cara con su manto, y salió y estuvo de pie a la entrada de la cueva.” Cuando el Señor le hace la misma pregunta por segunda vez, Elías responde de la misma manera (1Reyes 19:13-14), pero nota el cambio y le da un nuevo encargo.

            Y el SEÑOR le dijo: Ve, regresa por tu camino, por el desierto, a Damasco” (v.15). Es como si le estuviera diciendo: Todavía no he terminado contigo. Hay otras cosas que quiero que hagas y lo manda a regresar por “tu camino” hasta donde se desvió. Cuando Dios ve su disposición de obedecer, le da instrucciones para que termine las tareas que tenía para él cuando lo llamó: ungir a Jazael como rey de Siria, a Jehú como rey de Israel y buscar y entrenar a Eliseo para que tome su lugar de profeta.

            Nota personal: Estoy por cumplir 85 años y esta es una palabra muy personal para mí y se la comparto aquí por si hubiera otros siervos leyendo y que están en condiciones similares. El ministerio que Dios le dio no termina solo porque ya usted pagó todas las cuotas de su jubilación o porque haya que dar campo a una nueva generación o porque haya servido a Señor con pasión y le espera un merecido descanso. Podemos y debemos de cumplir con estas cosas, pero la decisión de terminar nuestro servicio no es prerrogativa de nosotros sino de quien nos llamó. Se termina hasta que él diga y haya llegado su tiempo para llevarnos a la morada que él ha preparado para nosotros (Juan 14.2).

            La obediencia de Elías

 En medio de sus luchas internas, Elías todavía oye la voz de Dios y la obedece sin titubear. Elías sale de la cueva y regresa al lugar donde se había apartado de Dios. Podemos decir con seguridad que la desobediencia a Dios es la mayor causa de nuestros problemas personales y que la obediencia es el antídoto de todo lo que anda mal con nosotros. Sparks dice que su obediencia le valió su boleto al cielo.5

             Es un momento en el que Elías hace a un lado su miedo, recupera su ánimo y sin titubeos ni inseguridad regresa a terminar su tarea, pero hay algo nuevo; es algo muy pequeño pero muy revelador y está en su manera de expresarse. Leamos en la versión de La Palabra (Hispanoamericana) que lo muestra con mayor claridad.

            En 1Reyes 17:1 Elías comienza su ministerio diciendo: “Te juro por el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo, que en estos años no habrá lluvia ni rocío, hasta que yo lo ordene.” En 2Reyes 2:1-2 dice: “Cuando el Señor iba a ascender a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Eliseo partieron de Guilgal. Elías dijo a Eliseo: Quédate aquí, pues el Señor me ha ordenado ir… a Betel, a Jericó, al Jordán.”

            La primera expresión sería de un ministerio incipiente que se sirve de su participación para incluir su persona en el mérito de Dios. La segunda expresión es de un ministerio maduro que expresa su participación sin perder de vista el mérito de Dios y la condición propia de siervo.

            Pruébese usted mismo          

 Cuando pide a Dios algo de interés o bienestar propio y Dios le pide que lo sacrifique para que él cumpla con su propósito, ¿qué escogerá usted, su propio deseo o el de Dios, su mundo inmediato o el propósito universal de Dios? Elías consideró el deseo de Dios como una orden y la cumplió. Dejó de considerar su propia vida y no huyó para salvarse y Dios se lo llevó a su morada celestial.      

            ¿Escoge usted a Dios en su casa o se acomoda a lo que quiere su familia para no perturbar una falsa armonía y tener que lidiar con la realidad de que no están viviendo en el orden de Dios? ¿Qué hace usted cuando sus amigos lo invitan a hacer lo que no agrada a Dios? ¿Cómo conduce usted sus negocios? ¿Aplica usted siempre los principios del reino de Dios?

            Conclusión

 Si usted no está en el lugar que Dios quiere, y oye la voz del Espíritu preguntándole qué hace allí, considérese bendecido que todavía puede oír a Dios y no espere en responder. Muchos han esperado demasiado y ya no oyen su amonestación o peor no le hacen caso. Aun así, Dios continuará insistiendo para que respondan, pero ya no será con voz dulce y apacible. Por su gracia y misericordia insistirá como viento fuerte o lo sacudirá como un terremoto o lo purificará con fuego.

            Malaquías 3:2 y 3: “¿Quién podrá resistir el día de su venida? o ¿quién podrá mantenerse en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador y como lejía de lavanderos. Él se sentará para afinar y purificar la plata porque purificará a los hijos de Leví. Los afinará como a oro y como a plata, y ofrecerán al SEÑOR ofrenda en justicia.”

             No podemos escondernos de Dios. Él sabe dónde estamos y lo que hacemos. Conoce nuestro nombre, dirección, número de celular y lo que haya grabado. Pero acepte que él no quiere juzgarlo, ni condenarlo ni sentenciarlo. Dele oportunidad para ayudarlo a salir de su cueva y regresarlo a cumplir para lo que nació de nuevo. Acéptelo y viva.

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas son de Reina Valera Actualizada 2015.

Hugo M. Zelaya es el fundador de las Iglesias de Pacto en Costa Rica y hasta septiembre del 2017 fue el pastor general de la Iglesia de Pacto Nueva Esperanza en San José. Él y su esposa Alice viven en La Garita, Alajuela, Costa Rica.

Obras citadas

4 Power Bible CD/ Comentarios de Adam Clarke  1, 2,

5 https://www.austin-sparks.net/english/books/004684.html